Tengo la suerte de tener un pequeño jardín contiguo a la casa donde vivo.
Entonces, cada año, cada vez que llega un día con buen tiempo, me gusta observar mi pequeño rincón de naturaleza.
Admiro su desarrollo, la variedad de especies vegetales que le dan encanto, podo, planto… sin duda como muchos que tienen la misma suerte.
Sin embargo, desde hace varios años, también me gusta mirar de una manera diferente el universo abundante e increíblemente diversificado de las hierbas, las plantas, los arbustos y los árboles.
Diría que descubro con delicia toda la psicología apenas escondida. Esta palabra de ¨psicología ¨ puede prestarse a sonreír en este contexto. Por definición, un vegetal es famoso por vivir en un estado vegetativo ¿no?
¡Y sin embargo! ¿Jamás observáis de qué manera ciertas especies tienen un desarrollo que muestran un parecido sorprendente con algunos comportamientos humanos?
Algunas de ellas son simplemente hermosas y generosas, pero las hay también desbordantes en todos los sentidos, que se agarran a todo lo que está a su alcance, que asfixian a otras o que se alimentan de su sustancia.




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