Las emociones nos preparan para la acción: el miedo nos prepara para huir.
Las emociones nos informan, son el resultado de las situaciones que vivimos en relación a nuestro bienestar.
El miedo saludable es una reacción a algo que está ocurriendo aquí y ahora, algo que compromete nuestra seguridad.
Sin embargo existe otro tipo de miedo, que es una reacción a otras experiencias pasadas y a anticipaciones de una probable (que no necesariamente real) amenaza futura.
Miedos más complejos y abstractos; miedo a la soledad, a la intimidad, al abandono, al rechazo…
Hay cosas que hacemos por miedo, como agradar, priorizar los deseos de los otros, callar lo que pensamos o lo que nos molesta y hay otras que dejamos de hacer, por el qué dirán, por sentirnos incapaces, por el miedo al éxito, sí, el miedo al éxito también existe.
Estos miedos nos alejan de nuestros deseos, nos estancan en la comodidad de lo que ya conocemos.
Todos los días podemos hacer elecciones basadas en nuestros temores o en nuestra confianza.
El truco consiste en actuar a pesar del miedo.
Si le prestamos demasiada atención engorda, si intentamos reprimirlo o negarlo es inútil y peligroso pues seguirá estando ahí, pero cada vez más dentro y más lejos de nuestra conciencia.
Se ocultará pero continuará ejerciendo control e influyendo en nuestra toma de decisiones aunque de una forma tan indirecta que ya no nos daremos cuenta.

















