La mente puede ayudar a curar, pero necesitamos conocer las herramientas para que sea eficaz.
Meditar, visualizar, tener en cuenta los colores y el entorno son algunos de los recursos a nuestro alcance.
Lo que sentimos, pensamos o creemos tiene una influencia directa sobre la química corporal. Por lo tanto, las posibilidades de tratamiento van mucho más allá de las pastillas.
Cada persona goza de multitud de recursos para curarse por sí misma. Hemos llegado a convencernos de que sin médicos ni medicinas no es posible la curación, sin embargo una herida se cierra sin ayuda de ningún agente exterior y el sistema inmunitario elimina igualmente virus y bacterias.
La mente puede utilizarse de muchas maneras para favorecer la curación. Los ejercicios de visualización son capaces de influir sobre el sistema inmunitario, pero su eficacia parece depender de cuánto se haya trabajado la comunicación entre mente y cuerpo.
LA MEDITACIÓN es la principal herramienta de trabajo en este sentido. Es el vehículo del viaje interior que potencia el autoconocimiento y la intuición, entendida como voz interior que orienta todo el proceso de autocuración y el camino hacia una vida cada día más plena. Los hallazgos que se realizan gracias a la meditación, se traducen inmediatamente en un mayor equilibrio emocional y espiritual.

























